Hoy se cumplen 20 años de aquella histórica portada del diario La Cuarta, en la que titulaban “Le hizo el amor a un rodamiento”.

Dos décadas después, se puede recordar que aquella historia fue protagonizada por un hombre de San Bernardo que fue llevado por un amigo a la Posta Central de Santiago para solucionar su problema. Allí se encontró con una enfermera a la que le dijo: “Tengo un problema personal entre las piernas”. “Ah, venéreas. Tiene que ir a Mapocho a sacar número mañana”, contestó la profesional.

Dejando toda vergüenza de lado producto del dolor, el hombre no aguantó más y le confesó a la enfermera lo que había pasado. Ella tampoco escondió su sorpresa y gritó que jamás había visto algo así en sus 30 años ejerciendo.

Fue así como hasta el lugar llegaron rápidamente arsenaleras, bomberos, médicos y auxiliares para ayudar al señor.
Uno de los bomberos que estuvo ahí dijo a La Nación que “eran las 7 de la tarde cuando de la central de alarma recibimos un llamado porque una persona tenía una extremidad trabada. Nos dijeron eso nomás”.

Añadió que “no entendíamos nada hasta que de repente el doctor le levantó las sábanas y… ¡ahí lo vimos! El doctor nos dijo éste es el problema, señores. El pobre tipo tenía el pene metido en un rodamiento y no lo podía sacar. ¡Estaba enorme de inflamado!”

De acuerdo a su relato, algunas enfermeras repudiaron el actuar del sujeto y pedían: “córtenselo nomás a ese degenerado”.

A renglón seguido, el bombero “estaba p’adentro, y eso que tenía anestesia local. Nunca dijo cómo se había metido en ese problema. Después de examinar el problema, el médico tratante me preguntó ¿qué hacemos?. Ahí fuimos a buscar la galletera y nos dispusimos a cortar con el mayor cuidado posible”.

En ese sentido, el voluntario admitió que “yo, como oficial a cargo del operativo, tuve que asumir la tarea. Mientras los traumatólogos le metían unos palillos entre el rodamiento y el pene, y se lo tomaban con las manos para afirmarlo, yo apliqué la cortadora. Nos demoramos 40 minutos en el primer corte”.

“Los traumatólogos le echaban agüita al miembro mientras yo cortaba. El problema fue que en el primer corte no soltó el rodamiento. Hicimos otro por atrás y después de otros 40 minutos el rodamiento saltó en dos partes como un resorte. Fue impresionante, todos gritamos de alegría. El paciente se fue y nunca más supimos de él, ni siquiera agradeció. Por lo menos, en todos los cuarteles de Santiago pusieron un rodamiento y un cartel que decía: En caso de emergencia, llamar la 7ª Compañía”, sentenció.

Fuente de información  : Theclinic.cl // diario la cuarta

MMR.