15 de enero de 1920, historia de nuestro Segundo Mártir, Alejandro Acosta Lillo

MARTIR DON ALEJANDRO ACOSTA LILLO

1.- Datos biográficos:

Su hoja de Servicios nos decía: Registro General Nº 10444, Registro de la Compañía Nº 708, nació en Lota Chile, e ingresó a la Séptima un 13 de junio de 1913 a la edad de 22 años; permaneció en ella 06 años 06 meses y 15 días, hasta su muerte el 15 de enero de 1920 a la edad de 28 años, de actividad empleado. Desempeñando los siguientes cargos: Segundo Sargento los años 1914, 1915, hasta el 1º de marzo de 1916 y desde esa fecha hasta el 31 de diciembre de 1917 Ayudante de Compañía. En 1918 obtuvo el premio por 5 años de Servicio dado por la Séptima y el de Constancia entregado por el Directorio.

2.- Relación del siniestro:

Eran las 12:15 hrs. del día miércoles 7 de enero de 1920, en el Colegio de los Padres Franceses solo se encontraban, los sacerdotes Eusebio, Hansfrido, Adalberto y Bernardo, que en esos instantes almorzaban .El resto de los curas se encontraban veraneando.

Cerca de las 12:20 hrs. uno de los mozos, se presentó de repente en el comedor y dio cuenta que, sobre el techo de la cocina  junto a la chimenea había fuego.

Apreciada la situación descrita como a las 12:25 hrs. el R. P. Eusebio Secretario de la Institución religiosa con voz nerviosa, avisaba por teléfono al Cuartel General que se quemaba el Establecimiento por el lado de la calle Campo de Marte. Dándose a las 12:30 hrs. de inmediato la alarma, para el entonces 5º Cuartel.

Este inmueble de 2 pisos y de construcción antigua, estaba ubicado en la manzana comprendida: al este por calle Carrera, en donde funcionaba el Kindergarten de las monjas de los Sagrados Corazones; al norte por Alameda de las Delicias, hoy Avenida Libertador Bernardo O‘Higgins,  estaba la Iglesia; al oeste por calle Campo de Marte actual Almirante Latorre, se encontraban las salas de clases y laboratorios, hacia el final de la misma arteria, estaba el teatro y su límite sur era la calle Manuel Montt, hoy Sazié.

El informe dado por el Comandante don Luis Phillips, describió así el sitio del siniestro: «Estimo que la clase de construcción del edificio es la causa única del desarrollo del fuego, en efecto, todo el costado del edificio que da a la calle Campo de Marte, en una extensión de 150 mts., aproximadamente estaba formada por un solo techo y como si esto no fuera suficiente tiene tres secciones más o menos de 70 mts. de longitud que partiendo de Campo de Marte hacia el oriente formaban un total de 350 mts. aproximadamente sin cortafuego alguno»

También influyó el fuerte viento que soplaba a esa hora, para que las llamas se propagaran con suma rapidez; en pocos minutos el edificio ardía casi en toda su extensión, tomando a cada minuto mayores proporciones.

El carro porta escalas de la Séptima  se instaló en calle Campo de Marte casi esquina de Alameda de las Delicias, Alejandro Acosta venía de su trabajo en dirección a su casa habitación localizada en calle Carrera, cuando vio el humo se dirigió al lugar del siniestro, el Cuartelero Sr. Belisario Espinoza recordaba el hecho de la siguiente manera: «Venía corriendo con su traje de paisano, se acercó a la máquina y tomando mí casaca de cuero que estaba colgada se la puso y se precipitó al incendio, dejándome su vestón y el sombrero».

Desafortunadamente al comienzo del incendio por más de 1 hora, la labor de la Institución se vio afectada, por poca agua en grifos y acequias del sector. En los primeros instantes de éste, a fin de evitar la propagación hacia la Capilla, 13 Bomberos subieron al segundo piso del Colegio, por calle Campo de Marte, a través de escalas colocadas al lado de la ventana del inmueble, llevando los Bomberos de la 3º Cía. un pitón y el personal de la 6º, 7º y 8º Cías.  hachas y ganchos para realizar un cortafuego. Pero la desgracia se presentó, en la planta inferior de aquella en que se encontraban trabajando, estaba el Laboratorio de Química del Colegio, el cual explotó al ser alcanzado por las llamas, hundiéndose el piso donde se afianzaban varios Bomberos, además cayéndose por falta de soporte el techo, al unísono la pira envolvió la habitación en el que el personal laboraba

Al verse rodeados por la hoguera, algunos Voluntarios y Auxiliares lograron tomarse de un balcón para poder salvarse de las llamas que los cercaba y comenzaron a bajar por las escalas colocadas al lado de la ventana; comunicando que estaban sepultados varios Bomberos entre las llamas y los escombros.

Un buen número de servidores de la comunidad se dirigió rápidamente hacia el lugar, donde habían caído sus camaradas, comenzando a remover los trozos de madera ardiendo y el adobe candente, en busca de los lesionados; la  labor fue ardua y rápida, recibiendo el apoyo de 2 pitoneros que remojaban el sitio, pudiéndose salvarse  con vida, pero con gravísimas heridas causadas por las quemaduras recibidas los Voluntarios de la 3º Cía. Sres. Florencio Bahamondes muy grave, quien murió al día siguiente, Luis Reyes leve; los Auxiliares de la 6º Cía. Sres. José López muy grave, Benigno Martínez  y Luis Cornejo grave; de la 7º Cía. Voluntarios Sres. Alejandro Acosta muy grave quien falleció ocho días después, Oscar Vásquez mediana gravedad, Andrés Puyol, Humberto Violanti y Carlos Zamorano leves, los Auxiliares Sres. Alfonso Aliste mediana gravedad y José Rojas leve; de la 8º Cía. Voluntario Sr. Miguel González mediana gravedad; rápidamente fueron llevados donde se encontraban las ambulancias de la Asistencia Pública; los cuales  tras larga convalecencia sanaron de sus lesiones.

Fuera de los señalados, durante la extinción del fuego varios integrantes de la Institución, resultaron con diversas heridas y con variadas categorías de gravedad, en diferentes partes del organismo

Pero la lucha contra la quemazón continuó a pesar de la conmoción del personal; la labor del Cuerpo se basó en salvar  el resto de la construcción, logrando evitar que las llamaradas consumieran al teatro y el Kindergarten, pero no así la Iglesia y la edificación sin limitación; porque la fuerza de éstas al reventar en los extremos del edificio del Plantel producto del fuerte viento era tal, que los pitones eran ineficaces, ya que el agua se evaporaba antes de llegar a los lugares que era necesaria.

Sólo recién pasada la media noche, el incendio fue extinguido en su totalidad y los Séptimos retornaron a su Cuartel, satisfechos por su labor desempeñada, pero preocupados por el estado de su camarada gravemente herido.

3.- Fallecimiento:

Llevado de inmediato Alejandro Acosta a la Clínica Alemana, fue internado allí en el pensionado, bajo los solícitos cuidados del personal que laboraba en ese recinto asistencial.

A pesar de los grandes esfuerzos realizados por los facultativos, dejó de existir nuestro segundo mártir don Alejandro Acosta Lillo, el jueves 15 de enero de 1920 a las 15:15 hrs., a consecuencia de tener su espalda completamente quemada y su cuerpo lleno de heridas.

4.- Funerales:

Después de recibir el homenaje de sus compañeros de ideal, la urna fue sacada del Salón de Honor del Directorio a las 16:45 hrs., por el Superintendente de la Institución don Luis Claro Solar, el Comandante don Luis Phillips, por el Secretario General don Luis Kappes, por el Director de la 7º Cía. don Jules Lefèvre,  por el Director de la 4º Cía. don Albert Marinet y por su hermano Enrique Acosta Lillo, quién días después ocupara el lugar dejado por su familiar en la Séptima, cumpliendo con la tradición de los Bomberos; mientras la «paila» cada 5 ´ tocaba 7 campanadas llamando a duelo.

Colocando el féretro en el carro mortuorio, el cortejo se puso en marcha, en el siguiente orden:

01.-   11 batidores, voluntarios de las otras Cías. del Cuerpo de Bomberos de Santiago, menos la  doliente.

02.-   Banda de la Tercera Brigada de Infantería (primera sección).

03.-   Directorio del Cuerpo de Bomberos de Santiago.

04.-   Delegaciones de voluntarios de otros Cuerpos del país.

05.-   Las Cías. de la Institución.

06.-   Banda de la Tercera Brigada de Infantería (segunda sección).

07.-   Carro porta-escaleras de la 7º Cía. tapado de crespones.

08.-   Carro mecánico de la 7º Cía., cubierto con adornos de duelo.

09.-   Carro con las coronas fúnebres.

10.-   Carroza mortuoria rodeada de los estandartes de las Cías. que conforman la Institución.

11.-   La  Compañía doliente.

El cortejo partió a la 17:00 hrs. del Cuartel General del Cuerpo de Bomberos de Santiago, para seguir por Puente, Plaza de Armas, costado poniente y sur, para regresar por el costado oriente de 21 de Mayo, para seguir por Avenida Recoleta, del Rosario y el Cementerio, hasta la plazuela del Camposanto.

Ingresando a la Necrópolis, hasta llegar al Mausoleo de la Institución, en torno al cual se distribuyeron las Compañías, para escuchar la lectura de los discursos, en el siguiente orden:

  1. Don Luis Kappes, a nombre del Directorio del Cuerpo de Bomberos de Santiago.
  2. Don Jules Lefévre, en representación de la 7º Cía.
  3. Don Luis González, a nombre de la sección chilena de la Séptima.
  4. Don Albert Marinet, a nombre de la 4º Cía.
  5. Don Guillermo Bianchi, a nombre de Centro Deportivo de empleados de Correos de Santiago.

Finalizados los homenajes, se procedió a dar sepultura a los restos en un nicho del Mausoleo  de la Institución. Despidieron el duelo los voluntarios de la Unidad con el Directorio del Cuerpo, en la puerta del Cementerio.

Alejandro Acosta Lillo, era un líder, sus compañeros, al año de haber ingresado a la Séptima, lo eligieron oficial de Cía.; también tenía en su alma el sentido del cumplimiento de deber y el amor hacia sus semejantes, sacrificando hasta su propia vida. Dejando una desconsolada madre, hermanos, viuda e hijos pequeños y a nosotros los séptimos, una herencia de gloria que debemos continuar.